Lo que sigue…

Ser mamá es súper cansado.

¿No manches? ¿A poco? ¿Tú solita lo descubriste o alguien te contó? ¿Así, o más brillante?

Y cuando uno está cansado, quiere descansar. 

¡Ahora sí te van a secuestrar los aliens! ¡Eres toda una rocket scientist! ¡Estás en llamas Luli!

Siguiendo con mi disertación doctoral filosófica… (esperando no ser interrumpida por el lado de mi cerebro que siempre me echa porras sarcásticas).  Ser mamá, significa tener chamaco(s) que nos rodean y nos piden que satisfagamos sus necesidades a cada rato:  “Mamá dame de comer”, “Mamá, vísteme”, “Mamá, cámbiame porque ya me surré todito”, “Mamá mírame como hago esto y hago aquello”, “Mamá, ámame”… Así sean las necesidades de un bebé recién nacido o de un puberto de voz chillona.

El momento mágico para descansar, es cuando los niños duermen. 

¡Noooo! ¡Ahora sí descubriste el hilo negro! ¿Lo dedujiste tú solista o te lo plagiaste?

Y a veces me descubro viendo el reloj deseando que sean las 8 de la noche para que mis hijos ya se vayan a dormir y así poder descansar. ¡¡Ohh sorpresa  y desilusión cuando veo que todavía no son ni las 4 de la tarde!!

A veces me descubro deseando que el tiempo pase rápido (de 4pm a 8pm en 30 segundos) para que yo pueda ser “libre”.

Otras tantas me descubro reclamándole al tiempo que pasa tan rápido y que de repente se llevó a mi bebito de brazos y me dejó con un muchachón de 7 años, mientras yo me echaba una pestañita.

Me acuerdo entonces (y apenas, como borroso) de cuando estaba recién nacido, que eran noches sin dormir, películas sin ver en el cine, salidas a cenar sin suceder, vinos sin tomar… Mucho mucho cansancio.  Y me consolaba pensando que ya pronto, cuando comiera más, dormiría toda la noche.

Luego cuando ya dormía toda la noche, pensaba que todo sería más fácil cuando se sentara.

Luego cuando gateara.

Luego cuando caminara.

Cuando hablara y no tuviera que estar adivinándolo (jejeje, todavía sigo tratando de adivinarlo y eso que habla mucho).

Cuando dejara el pañal.  Porque, ¡ah, que cansado y costoso es estar cambiando pañales!

Cuando entrara a maternal.

Cuando pasara al kinder.

Cuando aprendiera a leer y a escribir.

Cuando haga tarea solo.

Cuando entre a prepa.

Cuando maneje solo.

Cuando consiga un trabajo.

Cuando se case.

Siempre pensando en lo que sigue.  “Lo que sigue va a estar ‘más fácil’, va a ser menos cansado”.

Fue entre que dejara el pañal y empezara a hablar cuando me enteré.

Nou señior, esto no se está poniendo más fácil ni menos cansado.  Lo único que estoy haciendo es perdiendo tiempo de GOCE y de DISFRUTE.  Por tratar de estar “menos cansada”, estoy pasando por alto cosas en mi vida y en la de mis hijos que NUNCA VAN A VOLVER A PASAR.

Y claro que esto no es “rocket science“, obviamente lo que pasó pasó y no hay repeticiones.  Pero cuando estás en el torbellino de la cotidaneidad, eso se olvida muy fácilmente.

Porque ahorita que mi niño acaba de cumplir 7 años, ya no lo voy a cargar y arrulla hasta que mis brazos sangren, ni lo voy a ver en la cuna tratando de escaparse como ninja borracho, ni lo voy a volver a bañar en mis brazos tratando de que el jabón no le caiga en los ojitos.  Es más, ni siquiera lo voy a volver a ver escribir sus primeras palabras, porque eso, también, ya pasó.

Entonces, muchas veces cuando estoy que me relleva el diablo porque ya me cansé y quiero estar solita en silencio relajándome de todo el día, y quiero que pasen 4 horas en 30 segundos, trato con todas mis ganas de hacer una pausa y pensar:  “Esto va a pasar, y  ¡va a pasar muy rápido! déjate de estar quejando como vieja chilletas y disfruta, observa, captura”.

El cansancio sólo se transforma y cambia de lugares.  Primero es el cuerpo el que está cansado por la falta de sueño y los brazos que cargan mudanzas enteras en una sola salida.  Luego el cansancio se va a la cabeza cuando no sabes ni que contestar.  Luego se pasa al corazón… Y así va paseándose por todos lados.

Creo que el chiste es transformar ese cansancio y ese “lo que sigue” en un “lo que es”, “lo que tengo”, “lo que amo ahora mismo y estoy viviendo, tocando, escuchando, experimentando”.

Porque el ahora mismo se convierte en un “¿En serio pasó?” tan rápido como yo convierto una cerveza en azúcar.

 

 

 

 

Un comentario en “Lo que sigue…”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s