Carreritas.

Todo empieza muy temprano.

Fue alrededor de los 6 meses para mí.  Cuando los dientes de mi bebito cachetón decidieron no salir “a tiempo”.

En ese entonces, no había muchos bebés alrededor, así que no tenía punto de comparación como para decir:  “Oh cielos, a menganito ya le salió un diente desde hace dos meses y al mío nada”.  Claro que no hay que tener puntos de referencia cercanos, ya que existen los familiares, amigos, conocidos, desconocidos, y hasta el final el doctor que siempre te dirán:  “Nooo…. a mija le salieron cuando tenía 3 meses” (Tsss…. ¿a poco te acuerdas, si tu hijo ya tiene como 50 años? pero el chiste es opinar.), “El mío nació con dientes…”, “Señora, su hijo está a un día de ser retrasado dental” (Es neta.  El pediatra me dijo eso exactamente “retrasado dental”).

Yo creo que en ese momento mi pobre hijo vio mi cara de preocupación total, ya que en la noche ha de haber hasta pujado par que le saliera el mentado puntito blanco que yo tomé a bien en llamar primer diente y salvar a mi hijo de la verguenza del retraso dental.

Así empezaron las carreritas.

Cuando ya era el tiempo indicado y perfecto para empezar a hablar, mi hijo quería seguir sin pronunciar palabra.  Decía “mamá” y “papá” y Gabriel  y yo, nos sentíamos los papás más orgullosos del mundo con nuestro increíble parlanchín.  (Juro que hablaba más que cuando nació, lo que lo hacía todo un parlanchín).

Luego empezaron a surgir otros bebés a nuestro alrededor que, más pequeños que el nuestro, ¡ya hablaban más palabras y con mayor fluidez!

“¿Cómo va a ser? Seguro nuestro hijo se cayó en el cunero y nadie nos dijo” “¡¿Por qué sólo dice dos cochinas palabras y chamaquito de tal ya se sabe las primeras diez páginas del diccionario?!”

“Antes de que alguien le diga ‘retrasado vocal’ hay que hacerle un encefalograma, un examen auditivo, sacarle sangre, llevarlo a la Iglesia a un exorcismo y rayos x por si las moscas” (sólo estoy exagerando, nada de eso pasó, pero si no estaba padre ver a otros niños hablar antes que nuestro, antiguamente, increíble parlanchín).

Y no me van a creer lo que pasó un tiempito después…

¡Mi hijo empezó a hablar!

Lo hizo varios meses después que “chamaquito de tal” y que “fulanita bebé”, lo que nos hacía ver requete mal en las carreritas de la vida, pero empezó a hablar y a no quererse callar (hasta la fecha de todo tiene una opinión, un decir, una palabra que soltar aunque mis oídos no la quieran escuchar).

Y ya que uno entra a la escuala, las carreritas se convierten en ¡¡CARREROTAS!!

¡Hay muchos escuincles sueltos en el mismo lugar! ¡Tal vez uno de ellos sí nació con dientes! ¡Tal vez otro empezó a hablar desde los 6 meses! ¡Ohh Mai God! ¿Y si uno aprende a contar hasta 10 antes de cumplir 2 años? ¿Y si otro ya sabe leer, textear y preparar un delicioso omelette de salmón y mi hijo todavía sigue atorado en el número 3?

El estrés es demasiado. Hay mucho en juego.

No.  No es cierto.

Somos nosotras(os), las mamis  y los papis neuróticas(os), competitivos, apresurados, que mueren por llenar un check list y cumplir con un deadline.

Mi hijo tiene los dientes que tiene que tener (claro que ya está en edad que se le caigan y todavía nada), habla lo que tiene que hablar (hasta dice palabras rimbombantes que sacan de onda a cualquiera que lo escucha), cuenta hasta un requetemucho, lee y escribe, y le falta muchas cosas por hacer que seguramente no hará en el mismo tiempo que los demás niños.

Esto lo sabemos porque le hicimos un estudio muy elaborado y descubrimos que…

¡Tiene un cerebro que es suyo y de nadie más!  Por lo que sus tiempos son los suyos y no los de “chamaco sutano” y “fulanita bebé”.  Además, revisé en la lista de competidores, y me di cuenta que ¡No existe tal lista! por lo que ¡No está inscrito en ninguna carrera!Al principio, cumplir con esos deadlines parece de crucial importancia.  Yo aprendí y sigo aprendiendo que todos tenemos nuestros tiempos y no se pueden apresurar ni adelantar o atrasar.

Y creo que, tal como lo dice mi buen amigo, el buen José Alfredo Jiménez, “No hay que llegar primero, sino hay que saber llegar”.

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s